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Padres y profesores del IES Río Nora narraron sus vivencias en la mesa redonda: “El IES Río Nora en el Camino de Santiago”.

Publicado el 03/06/2018
El tapin Padres y profesores del IES Río Nora narraron sus vivencias en la mesa redonda: “El IES Río Nora en el Camino de Santiago”.José Ramón Arias, Mario Alonso y Tere Cañal.

Con motivo de la conmemoración del cincuenta aniversario del IES Río Nora se desarrolló, el pasado miércoles 30 de mayo,en la Sala de Cámara del Auditorio, una mesa redonda titulada: “El IES Río Nora en el Camino de Santiago”, que contó con la participación de Antonio Cabeza, Martina Reguero, Rosa, René Corujo, Manoli Quintero, Manuel Jesús Samartino, José Antonio Leirado, José Ramón Arias, Mario Alonso, Tere Cañal y Juan José Alonso.

José Antonio Leirado, antiguo profesor del instituto y autor de “Camino de peregrinos (La ruta Pola de Siero- Noreña- Oviedo)”, abrió la mesa redonda relatando los orígenes del Camino de Santiago a raíz del hallazgo en la Edad Media de un sepulcro  que creyeron el del apóstol Santiago por lo que se lo comunicaron al rey Alfonso II de Asturias que “inmediatamente vio las grandes posibilidades que podría tener para el reino la reliquia de uno de los apóstoles, tanto de prestigio como de afianzamiento de la monarquía”, ya que en esa época la posesión de una reliquia atraía prosperidad económica pues “la gente consideraba que en ese lugar estaba más cercana la posibilidad de comunicarse con Dios” y por lo tanto “tenías más oportunidades de que tu petición llegase a Dios y se cumpliera”, lo cual promovía “grandes movimientos de gente”. Alfonso II construyó, en el lugar donde se halló el sepulcro, la primera iglesia y la noticia se fue difundiendo por Europa y “poco a poco, a lo largo de los primeros siglos, comienza a surgir una corriente de personas que se dirigen a Santiago”. Paralelamente, en Oviedo se congregan, además de los tesoros de la monarquía asturiana (Cruz de la victoria, Cruz de los ángeles…), unas reliquias traídas en un arca donde había “un trozo de la cruz de Cristo, unas sandalias de San Pedro, un manto de la Virgen, un pan de la Última Cena…”, con lo que Oviedo y Santiago “se van vinculando y muchos de los peregrinos que van a Santiago deciden desviarse por Oviedo para visitar las reliquias” con lo que “entramos ya en el camino del norte y pasamos el País Vasco, Cantabria y llegamos a Asturias y a Siero”.

En Pola de Siero se tiene constancia de la existencia de un “albergue de pobres y peregrinos”, el albergue de San Pedro, “en torno al cual se va a extender el poblamiento” ya que “sirvió como foco de atracción de gente alrededor, sobre todo a partir de la concesión, por parte del rey Alfonso X El Sabio, de una Carta Puebla en 1720”. Explicó como curiosidad José Antonio Leirado que el hecho de que haya varias iglesias dedicadas a San Martín en la zona de Siero (San Martín de Vega de Poja, San Martín de La Carrera y San Martín de Argüelles) probablemente sea debido a que “entre los peregrinos, uno de los grupos más numerosos eran los franceses y entre ellos uno de los santos a quien se tenía más devoción era San Martín de Tours, un legionario romano a quien se asociaba con el apóstol Santiago por su vinculación militar”.

A continuación, los participantes fueron narrando sus motivaciones y vivencias en el Camino de Santiago.

Manoli Quintero expresó que, a pesar de “haber empezado por casualidad y siendo religiosa de una forma normal”, a ella el camino le está haciendo “creer en algo más”, incluso a hacerse “un poquitín mejor persona”, además de poder disfrutar de “la armonía de estar todos juntos y charlar”. Para ella es “una experiencia muy enriquecedora”.

René Corujo confirmó todo lo dicho por Manoli Quintero y defendió el camino como una experiencia que “hay que vivirla para entenderla”, pues “vamos todos tan unidos, compartiéndolo todo que, en ese momento con los compañeros, sacamos lo mejor de cada uno de nosotros”.

Rosa, por su parte, empezó el camino con un gran maestro, Juan, y “tenía miedo por estar operada de la espalda y los pies”, pero Juan la animó diciéndole que “la mitad del camino es la cabeza y la mitad las piernas”. “Fue para mí un reto… y lo conseguí… y ahora ya voy por el cuarto camino”, manifestó orgullosa, describiéndolo como “una experiencia única, que te engancha, que estás acabando uno y ya estás pensando en el siguiente y cuando llegas a la catedral es una sensación de inmensa alegría porque llegaste, pero también de pena porque acabaste el camino y, para mí, el camino es una ilusión”.

José Ramón Arias es presidente de la asociación de amigos del camino “Siero Jacobeo” que “nació hace algo más de un año y llevamos hechos dos caminos, además de realizar otras actividades como excursiones, comidas…”. Él también definió el camino como “algo que engancha mucho”, ya que “vemos cómo la gente se va incorporando, hace un camino, luego otro… y se va implicando cada vez más”.

Manuel Jesús Samartino, presidente de  la “Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Siero, Noreña y Sariego”, estaba habituado a caminar por la montaña y tenía miedo de que el camino “se me quedara un poco corto”, porque “desde las montañas ves paisajes y cosas que no ves todos los días” pero pudo comprobar que “caminando por una carretera ves muchísimas cosas que no ves cuando vas en coche o en bicicleta”, por lo que el camino fue “un gran descubrimiento” para él.

Martina Reguero era profesora de educación física en el IES Río Nora cuando impulsó el primer Camino de Santiago hecho por los alumnos del centro, como actividad de la asignatura que ella impartía. Con la ayuda de Luis Iglesias, director en aquél momento, y de dos profesoras recién llegadas, Sheila y Leire, organizó esta actividad que resultó ser “muy completa y enriquecedora para los alumnos”. Sheila, profesora de historia, preparó con los alumnos y alumnas toda la historia del camino , mientras que Leire, profesora de ciencias, realizó un estudio de los árboles y plantas que se iban a encontrar, junto con un trabajo que tituló: “Un paseo por las estrellas” y que pusieron en práctica con los alumnos por las noches. Una de las anécdotas del viaje fue que Leire y Sheila se pusieron enfermas y al final tuvieron que bregar con los alumnos ella y Luis… en completa soledad. Martina Reguero destacó  el buen comportamiento de todos los chicos y chicas participantes, que incluso se organizaban en grupos para hacer la compra, poner la mesa, cocinar y recoger dentro del albergue, hasta el punto de que los responsables “nos reservaban automáticamente todos los años, pues decían que no pasaban por allí alumnos como los nuestros”. Se mostró orgullosa de haber conseguido inculcar en sus pupilos “el valor del esfuerzo, la afición y el disfrute por el caminar, el conocimiento de la naturaleza y el respeto por las creencias religiosas de los demás, aunque no las compartieran”. Una de las actividades favoritas del alumnado era, cuando llegaban a la catedral, “pedir un deseo al apóstol”, que solía consistir en “aprobar todo” y ella les decía que “no se puede pedir aprobar todas las asignaturas, lo que hay que pedir es que os dé fuerzas y ganas para trabajar y para estudiar”.

Tere Cañal explicó que, a pesar de que el día anterior a cada etapa del camino que empieza, siempre piensa: “pero… ¿cómo me metería yo en este lío?”, después nunca se arrepiente, pues “vas dando un paso, otro y otro y… cuando te das cuenta llegas a destino, para mí es algo mágico, tiene algo de misterioso”. Para ella hacer el camino supuso “conocer gente de distintas culturas, ideologías o creencias religiosas” y también ampliar su círculo de amistades “conociendo a personas de la Pola maravillosas” en un grupo, Siero Jacobeo, donde “nos ayudamos todos y nos reímos muchísimo”. Considera que el Camino de Santiago “es para mí el mejor psicólogo, la mejor terapia, pues tú vas con un problema y se te olvida, ni piensas en el pasado ni en el presente, sólo piensas en llegar al destino”, además de “aprender a apreciar el contacto con la naturaleza”. “El camino tiene muchos obstáculos, hace frío, hace calor, subes cuestas que se te hacen interminables… pero yo considero que es como en la vida, tú tienes que superar esos obstáculos para llegar a un fin”, finalizó.