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Amador Menéndez animó a los alumnos a “estudiar fuertemente”, pues “dentro de otros cincuenta años los grandes científicos seréis vosotros”, en la charla sobre “Historia del futuro” celebrada en el Auditorio.

Publicado el 01/06/2018
El tapin Amador Menéndez animó a los alumnos a “estudiar fuertemente”, pues “dentro de otros cincuenta años los grandes científicos seréis vosotros”, en la charla sobre “Historia del futuro” celebrada en el Auditorio.

Enmarcado dentro de los actos de celebración del cincuenta aniversario del Instituto de Enseñanza Secundaria Rio Nora, tuvo lugar el pasado miércoles 30 de mayo en el Teatro- Auditorio de Pola de Siero una charla titulada “Historia del futuro. Tecnologías que cambiarán nuestras vidas”, en la que  el asturiano Amador Menéndez Velázquez, investigador  del Instituto Tecnológico de Materiales de Asturias y ganador, entre otros, del Premio Internacional de Ensayo Jovellanos por su obra “Historia del futuro”, explicó cómo las disciplinas científicas se unen para abordar los grandes retos de nuestra era y cómo el siglo XXI  ya no será una continuación del pasado sino una época muy diferente por el gran impacto que tendrán los avances tecnológicos en nuestras vidas y en nuestra sociedad.

Compartió con los alumnos del IES Río Nora nuevos avances emergentes que ha podido conocer de primera mano por sus investigaciones en el Instituto Tecnológico de Massachusetts. Habló de los avances en nanotecnología, biónica, robótica e inteligencia artificial, que algún día pasarán a formar parte de nuestras vidas ya que, cada vez más, “ciencia y ser humano se irán fundiendo en un fascinante sinergismo”. También habló de ciudades en el espacio, coches auto-conducidos, casas inteligentes, desempleo provocado por la automatización y renta básica universal.

Fue una charla muy amena, seguida con gran atención por los asistentes como manifestaron después con las muchas preguntas que hicieron. Despertaron especial interés en el alumnado las prótesis biónicas, sobre las que hicieron numerosas preguntas como si se producirían rechazos, si se sentiría dolor, si conservarán el sentido del tacto, si se podrá escalar con una pierna biónica, si se podrá mojar… Amador Menéndez resolvió sus dudas explicándoles que las prótesis se harán personalizadas para cada paciente, porque cada persona tiene unas características especiales y se haría primero una radiografía profunda en 3D para diseñar después la prótesis por ordenador e imprimirla en 3D. Se podrá mojar y sumergir e incluso tendrá una especie de tacto ya que las órdenes irían del cerebro a la prótesis pero ésta contaría con unos sensores que mandarían sensaciones al cerebro, con lo cual la comunicación cerebro-  prótesis sería bidireccional. Eso sí, no tendría agujetas ni percibiría el dolor. Y no se producirían rechazos porque los cables por los que discurrirían los impulsos eléctricos estarían hechos con materiales de carbono, plásticos, que son bio-compatibles. Otro método para evitar el rechazo sería colocar unos sensores ultra-precisos con los que no sería necesario ni perforar, porque el sensor detectaría los impulsos eléctricos y los transmitiría a la prótesis.

Amador Menéndez les expresó su creencia de que “el siglo XXI será un siglo histórico porque, a finales de siglo, veremos el fin de la discapacidad humana” y, parafraseando al escalador y bio-mecánico Hugh Herr, dijo que “no hay seres humanos discapacitados, sólo hay tecnología discapacitada”.

Finalmente felicitó a los alumnos y alumnas por “éste comportamiento ejemplar” y les animó a “estudiar fuertemente” pues “dentro de otros cincuenta años los grandes científicos del futuro seréis vosotros”.