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Carta al director. "El auge de la ultraderecha" El avance en América Latina y en Europa, aunque preocupante no supone un certificado de defunción de las fuerzas progresistas.

Publicado el 12/01/2019
El tapin Carta al director.  "El auge de la ultraderecha" El avance en América Latina y en Europa, aunque preocupante no supone un certificado de defunción de las fuerzas progresistas.

Al revés electoral sufrido en Brasil con el candidato natural del PT Lula da Silva en la cárcel por cargos nunca demostrados y la victoria de Bolsonaro, militar reaccionario como se desprende de sus órdenes a la policía de matar si es necesario, contra los indígenas,  contra el colectivo LGTBI, etc., la crisis en que la derecha está enfangando Argentina de la mano de Macri, el golpe contra el electo presidente Zelaya en Honduras o la desarticulación del frente social y político en Ecuador, América latina se da un balón de oxígeno con el “milagro” de la resurrección progresista en Méjico tras el sonoro triunfo arrollador de López Obrador y las reformas sociales, políticas y económicas anunciadas, algunas de las cuales ya en marcha.

El peso político de Méjico en América Latina con más de 20 millones de electores va a ser decisivo en las relaciones con los demás países del Continente.

Los 8 millones de votos conseguidos en Colombia  por el candidato de Colombia Humana, Gustavo Petro -segunda fuerza política-, han de contribuir a impedir cualquier aventura belicista contra la vecina Venezuela, a la que el bloqueo comercial dirigido por EE.UU., trata de asfixiar, como ha hecho con otros países a lo largo de la historia y con la única finalidad de crear revueltas de la población e inestabilidad que en el caso de Venezuela supuso más de un centenar de muertos. Otro tanto lo hemos visto en Nicaragua y lo mismo en otros pueblos que tienen la “osadía“ de pensar por ellos mismos.

En Europa, sí es preocupante el auge de la ultraderecha con partidos de este signo gobernando en Hungría, Polonia o Austria y están presentes en 17 Parlamentos de la Unión Europea.

En Francia pasaron a la segunda ronda electoral frente a Macrón. En Alemania son la tercera fuerza política tras los demócrata-cristianos y socialdemócratas con más de un 12 %, si bien ninguna fuerza política está dispuesta a pactar con el AfD (partido Alternativa para Alemania) que no duda en negar el holocausto.

En Holanda, el  “Partido de la Libertad, -curioso nombre-, con más de un 13 % se ha convertido en la segunda fuerza política.

Lo peor y a semejanza de lo que estamos viendo en nuestro país -véase Andalucía-, es que la derecha tradicional está asumiendo el discurso de la ultradercha.

A todos ellos les une un denominador común: racismo, xenofobia, antifeminismo, recortes de derechos conquistados a través de la lucha de los sindicatos de clase y organización políticas transformadoras, etc.

Frente a estas políticas reaccionarias, al día de hoy las fuerzas democráticas no están dando respuestas, más allá de la mera indignación. Lo que hace falta son razonamientos políticos y medidas socioeconómicas adecuadas  que rompan con el descrédito de nuestras instituciones, siendo conscientes de los riesgos que tiene para la esencia de la democracia que estas organizaciones lleguen al poder y pongan en riesgo la paz y la convivencia. Históricamente, la debilidad para enfrentar los problemas sean cuales estos sean, crea desencanto que empuja a la inhibición a participar en los procesos electorales o en los frente abiertos o dan pie a optar por fuerzas de discurso fácil y engañoso de la ultraderecha que se presenta como “salvadora de la patria” y nos lleva a la confrontación y al fascismo. Pasó en los años 30 en Alemania y convendría repasar la historia.

Juan Luis Vallina Ariznavarreta

Pola de Siero

 

 




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