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La Joyería Constantino Álvarez premiada por sus más de 70 años de historia

Constantino aprendió el oficio de relojero desde crio y empezó como aprendiz en el mismo establecimiento con el anterior relojero, Mariano Cezón,

Publicado el 17/11/2018
El tapin La Joyería Constantino Álvarez premiada por sus más de 70 años de historia

La Joyería Constantino Álvarez recibió el premio Comercio de Oro, enmarcado dentro de la Semana del Comercio Local, organizado por el Ayuntamiento de Siero, la Gala en la que se entregarán estos galardones se celebrará el próximo 16 de noviembre en el Teatro-Auditorio de Pola de Siero. El actual propietario es José María Álvarez Pérez hijo del Fundador Constantino Álvarez.

Constantino aprendió el oficio de relojero desde crio y empezó como aprendiz en el mismo establecimiento con el anterior relojero, Mariano Cezón, donde estuvo desde los 12 a los 18 años, después trabajó unos años en la Joyería Solís en Oviedo. Fue en 1945 cuando decidió abrir su propio negocio al que le puso su nombre, empezó con su hermano, Joaquín Álvarez, y una sobrina, Conchita Álvarez, en la calle Conde de Santa Bárbara en Pola de Siero. El local sufrió dos ampliaciones con el paso de los años llegando a los 70 metros cuadrados actuales, la última obra se realizó en 1979.

Pero su negocio no quedó sólo en la Pola, sino que se extendió a Noreña y Nava, aunque en la actualidad están cerradas, la última en cerrar sus puertas fue la joyería de Nava al retirarse el empleado que trabajaba en ella este año. La joyería de Noreña estuvo abierta 30 años y la de Nava 60 años.

El consumidor ha ido cambiando con el tiempo y en la época del fundador se vendía sobre todo joyería hasta los años 90 y 2000, según el propietario, José María Álvarez Pérez, porque a la gente le gustaba tener algo especial y que pudiera servir para el día de mañana, pero la crisis hizo que las personas se desprendieran de estas piezas de joyería, porque el oro siempre tiene valor. También realizan venta online, a través de su web, se han ido adaptando a los tiempos.

La joyería llegó a vender piel, artículos de fumadores, regalos de boda, productos de escritura, “teníamos una especie de bazar, había una venta en general de productos. Siempre estuvimos especializados en trofeos, porque grabamos y hacemos placas de homenaje, contamos con un taller de relojería, joyería y grabados”, apuntó José María