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El BAZAR EL CERO galardonado con el premio Comercio de Oro 2018 por su trayectoria empresarial en Siero.

Patricia Antuña González, cuarta generación al frente de la juguetería, declaró estar “muy satisfecha con el premio” para esta empresa que “estuvo siempre en la familia de mi madre” y que lleva más de ochenta y siete años cambiando para que nada cambie, adaptándose a los tiempos para que la ilusión infantil continúe intacta.

Publicado el 17/11/2018
El tapin El BAZAR EL CERO galardonado con el premio Comercio de Oro 2018 por su trayectoria empresarial en Siero.

El escaparate del legendario Bazar El Cero lleva muchísimos años siendo el destinatario de las miradas ilusionadas de los niños y niñas de Siero, tantos que “el primer documento que tenemos es de 1931, pero probablemente sea anterior porque antes andaban por los mercaos  y no hacían falta papeles como ahora”, señala Patricia Antuña González, cuarta generación al frente de esta empresa que “siempre estuvo en la familia de mi madre”, pues “el impulsor fue Patricio Pascual Gil, que andaba vendiendo por los mercaos de la zona y que fue quien abrió el establecimiento conocido como ‘La Karaba’ y que, antes de la Guerra Civil, cambió su nombre por el de ‘095’. Después lo heredó su sobrina, Mercedes Tous Pascual, a quien había criado como hija por ser huérfana y que era mi abuela”, relataba Patricia, señalando que “de mi abuela pasó a mi madre, Mercedes González Tous, y de ella a mí”.

El Bazar El Cero lleva más de ochenta y siete años cambiando para que nada cambie, adaptándose a los tiempos para que la ilusión infantil siga intacta aunque “de momento no disponemos de tienda online porque tenemos muchísima variedad de juguetes y hacer una página con tantas referencias supondría una inversión que no sé yo si, tal como están las cosas ahora, resultaría rentable”. Reconoce que “los tiempos van cambiando y el negocio tiene que ir adaptándose a ellos”, rememorando que “cuando yo era pequeña… ¿qué podía haber… sesenta o setenta modelos de juguetes?... y ahora es un mundo la cantidad que hay… pues no sé yo… cinco mil o seis mil… y no sé si me estaré quedando corta, pero… ¡es una barbaridad!”, manifiesta, aunque “a pesar de todos los cambios, ¡aquí seguimos después de tanto tiempo!”, expresaba sin poder disimular su orgullo.

En lo que Patricia considera que no se nota el paso del tiempo es “en los gustos infantiles”, pues “quitando las tablets y ‘les maquinines’, siguen teniendo el mismo éxito los juguetes de siempre: muñecas, carricoches, balones, camiones… la diferencia es que “ ahora cada vez se venden más muñecas o cocinitas para niños y más camiones o balones para niñas y en eso sí que se nota un gran cambio de mentalidad”, pues “se compra lo que le guste al crío o la cría: si el crío quiere una muñeca, le llevan una muñeca y si la cría quiere un balón pues le llevan el balón sin ningún problema”, aunque “todavía queda gente… y gente bastante joven, que te sorprende porque resulta que el neñu quiere una cocinita pero, como ye neñu, son reacios a comprársela”; menos mal que “hay pocos así, la mayoría de la gente no tiene ningún problema, y ya puedes ver por la calle a neños con muñecas y carricoches… eso sí, no los quieren de color rosa y yo ya tuve que pedir muñecas con la ropa azul o sillitas de muñecas de color azul por los neños”, puntualiza, destacando que “cocinitas se venden tantas para niños como para niñas; en eso sí que las cosas han cambiado, afortunadamente”.

Patricia declaró estar “muy satisfecha con el premio” para esta empresa que “lleva toda la vida en mi familia” y que recogerá en la gala que tendrá lugar el próximo viernes 16 de noviembre a las ocho de la tarde en el Teatro- Auditorio de La Pola Siero.