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Concierto de fin de curso de la Escuela de Música Itinerante.

Un magnífico espectáculo multidisciplinar en el que los niños y niñas de la Escuela de Música Itinerante mostraron lo mucho que han aprendido tras nueve meses de intenso y fructífero trabajo.

Publicado el 05/06/2018
El tapin Concierto de fin de curso de la Escuela de Música Itinerante.

El pasado 2 de junio la Escuela de Música Itinerante (EMI), en el Teatro Auditorio de Pola de Siero, celebró su concierto de fin de curso, en el que más de cien niños y niñas pertenecientes a cuatro colegios sierenses mostraron sobre el escenario todo lo que han aprendido tras nueve meses de intenso y fructífero trabajo. El concierto fue presentado en forma de espectáculo multidisciplinar,  con seis coros y seis grupos instrumentales de violín y violonchelo, contando con el  acompañamiento de la Orquesta de Cámara de Siero (OCAS). La entrada era libre hasta completar aforo.

Este original proyecto educativo fue impulsado por la OCAS y cuenta con el apoyo del Ayuntamiento de Siero y la Fundación Daniel y Nina Carasso.

La OCAS es una agrupación musical que inició su andadura en el año 2002 y que realiza proyectos de cooperación internacional  (Vínculos), conciertos didácticos para población desfavorecida y en centros sanitarios infantiles, clases para jóvenes músicos… Sus iniciativas pedagógicas están orientadas a fomentar el trabajo en equipo y la colaboración e intentan “acercar la música clásica a todo tipo de público, tanto pequeños como mayores”, manifestó Manuel Paz, su director, quien transmitió que para él uno de los mayores éxitos es cuando una persona viene y le dice: “Oye, que sepas que yo descubrí la música clásica con los conciertos de la OCAS”. “Esa vocación con el público quisimos trasladarla también a un proyecto educativo, ya que siempre nos mostramos muy críticos con la enseñanza musical que hay en España”, explicó, y “esa vocación de convertir la actividad de una orquesta también en actividad educativa para los críos tuvo una inesperada oportunidad de hacerse realidad cuando estábamos buscando fondos para ir a Indonesia y de pronto encontramos una convocatoria de la Fundación Daniel y Nina Carasso”, una fundación  creada a principios de 2010 en memoria de Daniel Carasso, fundador de Danone, y su esposa Nina con la vocación de financiar proyectos relacionados con dos grandes áreas que concurren a la plenitud del ser humano: la alimentación y el arte. Daniel Carasso era “un personaje de vida increíble, un judío descendiente de judíos sefardíes que llegó a España huyendo del terror nazi” y que era “un melómano absoluto”, refirió Manuel Paz. Su fundación “convoca unas ayudas específicas para la educación musical en las que nuestro proyecto encajaba perfectamente”, por lo que a pesar de verse obligados a prepararlo “en menos de un mes”, para poder entrar a tiempo a la convocatoria, “con un gran esfuerzo de trabajo por parte de algunas personal de la orquesta”, finalmente lo consiguieron. Se les concedió una ayuda de 80.000 euros y organizaron un equipo de gente que “son los que estáis viendo trabajar aquí ahora”, señaló, aunque a pesar de la importante ayuda, “no era suficiente dinero para financiar al completo un proyecto de esta  envergadura” por lo que “hablamos con el Ayuntamiento y el alcalde se volcó inmediatamente con nuestro proyecto, aumentando la asignación para la OCAS”.

La idea era “que los críos no tuvieran que ir al centro educativo, sino que serían los profesores quienes se trasladarían a donde estaban los niños” y se incluyeron en el proyecto los tres colegios públicos de Lugones: CP La Ería, CP Santa Bárbara, CP El Carbayu y “fuera de pronóstico se incluyó el CRA de Viella, lo cual fue todo un acierto” ya que “como tenían menos actividades extraescolares, la actividad tuvo una gran aceptación”, finalizó.

Los niños y niñas fueron turnándose en el escenario para interpretar: “Canción japonesa”, “El pentagrama”, “Siyahamsa”, “La escala”, “Piratas del Caribe”, “Sólo si es contigo”, “Imparables” y “Marcha Radetzky”, provocando entusiastas aplausos de una sala abarrotada junto con la satisfacción y el orgullo de padres y profesores.