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La máxima de Cáritas Parroquial de Pola de Siero es que las personas que se acerquen no marchen ni con las manos ni con el corazón vacío

Publicado el 30/08/2018
El tapin La máxima de Cáritas Parroquial de Pola de Siero es que las personas que se acerquen no marchen ni con las manos ni con el corazón vacío

“El Ayuntamiento nos entregó la casa con las paredes maestras y el tejado, después Cáritas Parroquial a través de una herencia que se nos dejó específicamente se realizó la inversión, pasó de los 200.000 euros el acondicionamiento”

“Contamos con menos de la zona rural, porque allí se lleva la caridad a la antigua, que es  la ayuda entre los vecinos de toda la vida para lo que se necesite”

“Se da el fenómeno transmisión patrimonial intergeneracional, ya que la pobreza no es más extensa, pero si más intensa y más crónica. La recuperación económica no llegó a todos los hogares, porque aunque se tenga trabajo existe pobreza”

“Lo más importante y el mérito de esta parroquia es el haber conseguido un sitio físico, porque es otro brazo de la iglesia ubicado en otro lugar de la población. Con esta sede en la Pola se da la coincidencia de que se visibiliza por sí mismo, no hay que ostentarlo mucho, porque todo el mundo sabe donde está gracias al chalet”

Cáritas Parroquial de Pola de Siero se constituyó de manera oficial en los 70, cuando estaba el párroco Don Carlos. En la actualidad, los responsables del colectivo son: el presidente es el párroco, Juan Hevia, el director es Vicente Montes, la secretaria es Mari Fe y el tesorero Pascual. Además cuentan con una treintena de voluntarios.

Desde hace tres años Cáritas dispone de una nueva sede, que es uno de los chalets ubicado en la calle del Alcalde Parrondo 17, en un inmueble de propiedad municipal cedido a la institución por un período de 75 años. “El Ayuntamiento nos entregó la casa con las paredes maestras y el tejado, después Cáritas Parroquial a través de una herencia que se nos dejó específicamente se realizó la inversión, pasó de los 200.000 euros el acondicionamiento”, aseguró el director.

El chalet cuenta con diferentes estancias, siendo la más importante el comedor y el baño para la atención de los transeúntes, “solemos recibir diariamente a comer y cenar a una media de ocho transeúntes”, explicaron. También cuentan con almacenes, vestidores de hombres, mujeres y niños, diversos despachos para la acogida, incluso una sala de estar para los niños que acudan con sus padres a la acogida.

El párroco aseguró que desde el primer momento se empezaron a dar comidas a los transeúntes, en las dos sedes anteriores con las que contó Cáritas. La sede abre sus puertas todos los días menos sábados y domingos, para los beneficiarios de 12 a 14 horas y de 17 a 19 horas, aunque son horarios que se pueden incrementar, porque Pascual suele abrir las puertas a las 10 horas, además se adaptan a las necesidades de los transeúntes y usuarios.

En este momento, Cáritas atiende a 80 unidades familiares en la acogida, el 99% de los usuarios son vecinos de Pola de Siero, pero también llegan familias de otras localidades como La Collada, Aramil, Muñó, Venta de Poja, Marcenao y Celles. “Contamos con menos de la zona rural, porque allí se lleva la caridad a la antigua, que es  la ayuda entre los vecinos de toda la vida para lo que se necesite”, destacó Montes.

El director aseguró que en los años 2011 y 2012 se dieron momentos en los que se atendieron a más familias, “hay un enquistamiento de la pobreza, donde se da el fenómeno transmisión patrimonial intergeneracional, ya que la pobreza no es más extensa, pero si más intensa y más crónica. La recuperación económica no llegó a todos los hogares, porque aunque se tenga trabajo existe pobreza”, explicaron.

La ayuda a las familias está entre unos baremos de recursos netos que quedan a las familias, después de restar los gastos inexcusables (suministros, comunidad, alquiler o hipoteca), cantidades que son muy bajas, cuando alguien entra al salario social suele quedar excluido de la ayuda de Cáritas, aunque siempre están para lo que pueda ocurrir, “la fluctuación de las familias aquí se debe a que se reciba ese salario social o no. Hace tres años los salarios sociales tuvieron un repunte importante. Como es una parroquia grande en la misma semana pueden llegar tres familias nuevas y sólo salió una”, comentó Montes.

Otra de las cuestiones son las ayudas de emergencia, donde tienen una máxima que es que el que venga a Cáritas no debiera de marchar ni con las manos ni con el corazón vacío. “Mucha gente viene de otras parroquias, que después derivamos a sus Cáritas. Una de las ventajas es que nosotros contamos con una sede física, que no tiene el resto, y podemos atender diariamente a las personas que se acerquen, mientras que otras parroquias tienen que limitarse a atender sólo un día a la semana o varios en un horario concreto”, explicó.

Las ayudas  de emergencia son los vales que emite Alimerka a Cáritas, porque no repercute el IVA, y en un mes suelen gastarse 2.000 euros en vales, los fines de semana que no está abierto el chalet los transeúntes pueden hablar directamente con el párroco que les remite a varios restaurantes de Pola, con los que tienen un acuerdo para ello y suelen pagar al mes una media de 250 euros en esas comidas. “Los domingos atendemos a unos cinco transeúntes que van a comer a estos establecimientos hosteleros. Esto ocurre porque la Pola es un sitio de paso, por eso tenemos un convenio firmado con el Ayuntamiento para esta cuestión, independientemente del convenio para la atención a las familias. Somos la única Cáritas de Siero que tenemos este convenio, porque somos la única que atendemos a personas sin techo de forma sistemática”, explicó Juan Hevia.

Pero no sólo llenan el estómago de estas personas, sino que se les da un saco para dormir, una mochila con ropa y calzado nuevo, esto último dos veces al año. “Antes sólo entregábamos un saco, se daba la comida y se podían duchar, pero desde hace tres años conseguimos que  el Ayuntamiento financiara las mochilas y el calzado. El efecto es tremendo, porque no debe de haber ningún sitio en Asturias que lo haga y luego vienen aquí a buscarlo, pienso que hacen bien en comunicárselo y este año llevamos dados 45 sacos, 40 pares de playeros y 18 de botas. Los transeúntes cuando llegan tienen que entregar su DNI para hacerles la ficha nueva o ver la que ya está hecha para entregar los sacos y la mochila”, apuntaron.

Las acogidas a las familias en Pola la desarrollan tres equipos: uno atiende los lunes, otro los martes y los miércoles y el último los jueves y viernes, de 17 a 19 horas, aunque una persona puede venir a otras horas, pero por norma general vienen de tarde. “Lo más importante y el mérito de esta parroquia es el haber conseguido un sitio físico, porque es otro brazo de la iglesia ubicado en otro lugar de la población. Con esta sede en la Pola se da la coincidencia de que se visibiliza por sí mismo, no hay que ostentarlo mucho, porque todo el mundo sabe donde está gracias al chalet”, comentó Vicente.

El director explicó que existe una gran complejidad en la parroquia de Pola, porque aunque el número de habitantes es menor que el de Lugones, el número de practicantes es mucho mayor, en cuanto a la gente que colabora con los distintos grupos parroquiales como la limpieza, la catequesis y el del coro entre otros muchos. “Por las características de Cáritas si fuera sólo responsabilidad del sacerdote, se tendría que dedicar en exclusiva a Cáritas. Una de las cosas que se hicieron fue apostar por tener la máxima autonomía, aun sabiendo que dependemos de él y hay que consultarle”, aseguró Vicente.

Las ayudas que aporta Cáritas a las familias se centran en formación, vivienda y salud, gracias a ellas se consigue la autonomía de las personas.  Aunque existen otras realidades que están llegando  como son las personas solas, las mayores y con problemas de salud mental. “Atendemos a seis personas que son mayores y están solas y con problemas de salud mental son todos los transeúntes. Hay perfiles de personas que no quieren recibir la ayuda sistemática de Cáritas, son vecinos que pasan por situaciones complicadas familiares y  económicas, con las que tenemos que hablar y enterarnos de sus problemas, pero sólo podemos hacerlo si nos encontramos de repente con ellos de manera casual. Son gente que sabemos que lo pasa mal y queremos ayudar, pero por respeto humano no se atreven a venir a Cáritas y muchas veces no saben por dónde salir”, destacaron.

Hevia explicó que en la sociedad en la que vivimos existe pobreza material, pero hay muchos más casos de pobreza de espíritu, “por desconocimiento de poder cambiar de vida y de que hay gente que te puede ayudar y aconsejar. La pobreza se suele asociar a Cáritas por la ayuda material, pero no es así eso es un instrumento para poder ir más allá. Un ejemplo es darles un paquete de arroz, pero hay que enseñarles a poner arroz blanco, arroz con atún, con legumbres o con carne”, aseguró.

Montes comentó que el perfil antes de la crisis y durante la misma eran personas de clase media que pasaban por un bache y ahora salieron de la situación, pero en este momento se da un enquistamiento de la misma, “existe mayor riesgo de pobreza en hogares con menores y con rosto femenino, cuando se trata de familias monoparentales y en familias con un solo miembro trabajando, es decir, el empleo no es la salida a la exclusión social. Aquí vemos que las que vienen a buscar la ayuda son fundamentalmente las mujeres y las fichas de las familias tienen sus nombres. Hay muchas familias que sólo tienen una mujer como adulto responsable, suponen el 60%”, destacaron.

Las personas que quieran colaborar con la entidad pueden hacerlos donando ropa y enseres, a través de las colectas que se realizan en la iglesia o a título personal ingresando el dinero en la cuenta del colectivo.