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Crematorios junto a viviendas: Un problema pendiente de resolver

Publicado el 03/06/2018

En Siero dimos la batalla desde la Plataforma “Crematorios al llau de la xente non”  para que se negara la licencia de obra de un crematorio en el mismo casco urbano y a escasos metros del centro de salud, colegios y viviendas. Informes técnicos consideraron improcedente nuestra demanda  y la mayoría política haciendo caso omiso a nuestras advertencias e ignorando los múltiples informes que habíamos acompañado, optó por hacer caso a los funcionarios. La Plataforma recurrió a los tribunales  que nos terminaron dando la razón viéndose el ayuntamiento obligado a indemnizar las gastos de la instalación del crematorio y las costas judiciales derivadas incluidas las de la parte denunciante.

Más allá de este resultado, la Plataforma desde siempre ha considerado que la demanda de cremación es una opción cada vez más demandada y a la que hay que dar una respuesta adecuada.

La legislación es aún muy parca en este tema y es urgente  dotarse de normas  que regulen y compaginen las exigencias de la población tanto ambiental como urbanísticamente.

El problema en Siero y en otros lugares, surge cuando se determina el lugar en que se ubica la infraestructura, porque a lo más sagrado que es la salud, se añade la depreciación de los inmuebles.

Desde los ayuntamientos urge adaptar la normativa urbanística de forma que haga incompatibles la instalación de crematorios con uso residencial. No se trata de negar la cremación sino de ubicarla en espacios protegidos sin riesgo para la población.

Somos conscientes de que las altas tecnologías permiten reducir considerablemente las sustancias químicas, pero dudamos del control sobre la aplicación de esas medidas y en cualquier caso según diversos estudios, no las eliminan en su totalidad ya que los gases, cenizas y otros residuos, liberan dioxinas y otros metales pesados como el mercurio, cadmio, plomo, etc., altamente cancerígenos.

En nuestro país las investigaciones son muy limitadas, pero en países más avanzados hay estudios  que muestran que las personas que viven cerca de las incineradoras, están más expuestas a productos químicos.

En el caso que nos ocupa en Siero, podemos decir que hemos ganado una batalla pero no la guerra ya que una segunda funeraria en el ánimo de competir con la primera solicitó también licencia de obra que fue concedida.

Suspendida por decisión judicial la primera solicitud de instalación de un crematorio, desconocemos la voluntad de la segunda funeraria y si los términos en que se basó la sentencia le son también aplicables. Queremos pensar que el sentido común y el buen hacer político paralice esta aventura competitiva que una vez anulada por orden judicial, no hay razón para su continuidad, toda vez que la solicitud de este segundo crematorio estaba fundamentada en la competitividad entre las dos funerarias asentadas en nuestro municipio y que ahora con esta sentencia pierde razón de ser.

Juan Luis Vallina Ariznavarreta

Miembro de la Plataforma “Crematorios al llau de la xente non”